Un buen número de personas toma espirulina como suplemento alimenticio, pero los investigadores del Laboratorio Federal Suizo de Ciencia de los Materiales han encontrado una forma de revestir las algas verde-azuladas en compuestos semiconductores, poner en funcionamiento las diminutas espirales para eliminar los contaminantes del agua y luego fabricar biocombustibles a partir de sus residuos.

Las espirales de las algas están recubiertas por una combinación de níquel, óxido de zinc y sulfuro de zinc que se desarrolló primero en estructuras diminutas parecidas a helechos, y se descubrió que eran buenas para absorber la energía solar. Pero al trasladar el proceso a la forma espiral de las algas se evitó un problema de sombreado causado por las ramas de los microfernos, lo que dio lugar a una mayor absorción de la luz.

Los investigadores recubrieron espirales de cuatro micrómetros de espirulina preservada con una fina capa de níquel, y luego las revistieron con nanopartículas de óxido de zinc y sulfuro de zinc. Las propiedades magnéticas del níquel demostraron ser una buena forma de recuperar las pequeñas espirales recubiertas, mientras que la capa de zinc mostró “una impresionante actividad fotocatalítica“.

El proceso se desarrolló para ayudar a producir agua limpia usando las propiedades de purificación de las plantas, con una reacción química que oxida y neutraliza los contaminantes del agua cuando se expone a la luz. Y la combinación de nanopartículas de óxido de zinc y sulfuro de zinc permitió al equipo aprovechar tanto la parte visible como la ultravioleta del espectro solar para mejorar la eficiencia.

Cuando las espirales revestidas hayan completado su tarea de descontaminación del agua, los compuestos de zinc y níquel podrán ser recuperados y usados de nuevo. Entonces el bioetanol y el biodiesel se pueden producir a partir de lo que queda. Los restos de la espirulina también pueden procesarse en pellets y quemarse para producir energía, y la ceniza puede usarse como fertilizante para cultivar nuevas algas.

El equipo de Empa dice que las algas son relativamente baratas y fáciles de producir, ya que sólo necesitan agua, luz solar y fertilizante para reproducirse rápidamente. Además, los organismos unicelulares consumen dióxido de carbono y luego tiran el oxígeno como un producto de desecho, y el proceso se mejora aún más añadiendo más CO2 al cultivo de algas.

Por el momento, el proceso ha sido demostrado con éxito sólo en un laboratorio, pero los investigadores dicen que confían en que las aplicaciones a mayor escala sean posibles y rentables.

Más información: www.empa.ch

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